La FEHM respeta la crítica y el derecho de manifestación, forman parte del debate democrático y siempre los hemos defendido. Pero una cosa es expresar una opinión y otra muy distinta es difundir instrucciones o llamamientos que inciten actos de sabotaje, el señalamiento de empresas o cualquier conducta que ponga en riesgo la seguridad.Cuando el objetivo pasa a ser intimidatorio y radical ya no estamos ante una protesta: estamos ante una estrategia de ataque y de coacción. Ese tipo de prácticas no son admisibles y no pueden presentarse como una forma de activismo.Estamos analizando con detenimiento el contenido del manifiesto y el alcance de los mensajes que se han difundido para estudiar qué acciones pueden emprenderse frente a estos abusos.Nuestro compromiso es defender un turismo responsable, la convivencia y la seguridad de empresas, trabajadores, residentes y visitantes. La discrepancia es legítima; la coacción, la intimidación y la incitación a actuaciones que puedan causar daños no lo son.
